Este miércoles abrimos la puerta a los sonidos electrónicos con la excusa del Experimentaclub 09, espacio dedicado a la música experimental que se celebra del 1 al 4 de octubre en La Casa Encendida. Hablamos con uno de sus participantes, el compositor y etnomusicólogo Carlos Suárez Sánchez, que ha realizado grabaciones y estudios sobre música y paisajes sonoros por Venezuela y el Caribe, principalmente en las áreas culturales afroamericana e indígena del Amazonas.
Remueve la marmita de nuevos sonidos Zenón, el médico, filósofo y alquimista de la novela Opus Nigrum, de Marguerite Yourcenar.
Música de Soinsong (Jam Talay Sai), Carlos Suárez Sánchez, Zombie Zombie, Fuck Buttons (Sweet Love For Planet Earth), Igloo (Todos somos átomos), Scott Matthew (White Horses) y Mélissa Laveaux (Ulysses).
La Habitación Desdoblada se emite todos los miércoles a las 20h en Radio Enlace, 107.5 FM y www.radioenlace.org.
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Estrenamos estación, temporada y horario acompañadas por el fotógrafo Pepe Frisuelos, con el que hablaremos de "Entrefotos", la feria de la imagen que se celebra del 1 al 4 de octubre en el Conde Duque. Una cita diferente, sin intermediarios, sólo público y artistas en comunicación directa. Las letras de esta semana pertenecen a los jóvenes escritores Pablo Fidalgo y Celso Giménez, de La Tristura, la compañía teatral que ha llevado a escena la obra "Años 90: nacimos para ser estrellas". Por último, y para cerrar el capítulo de una década, de lo que es ser joven y de lo que es querer ser artista, escucharemos The Commitments, la BSO de la película de 1991.
A primera vista, su negra mirada nos transmite serenidad, unos principios muy claros y un fuerte carácter. Al iniciar la conversación, descubrimos también un gran corazón, una generosidad inmensa y una asturiana con vocación de torbellino. De su tierra ha heredado la capacidad de lucha; de su madre, la fuerza para sobreponerse a todos los sufrimientos; de su trabajo con las mujeres víctimas de la violencia, la fortaleza y el amor a la libertad. Nos habla de todas aquellas mujeres admirables que se esconden en las casas de acogida, en Ciudad Juárez, en los campamentos saharauis o en Palestina. Lo que no dice es que ella también lo es. Desde pequeña vivió los malos tratos y parece que se prometió no permitir que la violencia contra las mujeres fuera silenciada. Siempre ha trabajado al lado de los más desfavorecidos, pero un día descubrió que la música le podía servir para ser el altavoz de todas aquellas mujeres que sufren la violencia. Así, nació la Plataforma de Mujeres Artistas Contra la Violencia de Género, de la que nos habla en esta entrevista.
Posee una exitosa y consolidada carrera musical. Pero también una larga trayectoria como voluntaria en proyectos de ayuda social. ¿De dónde nace ese compromiso casi innato de querer mejorar el mundo?
Yo creo que la educación y el ámbito donde nos socializamos y crecemos nos condiciona muchas cosas de nuestra vida y nuestro comportamiento. Hace mucho tiempo que dije públicamente que era una superviviente de la violencia, como muchas de las hijas de las mujeres maltratadas. Tuve el placer, y creo que también el honor, de ser educada por una mujer valiente, que salvó su vida y salió de toda esta situación por no querer seguir negociando su dignidad y su libertad. Esa educación me sirvió para tener una visión del mundo diferente a la de cualquier otro niño. Mi casa fue siempre un espacio de acogida, desde los 12 años trabajo con organizaciones sociales.
¿Siempre ha estado conectada con movimientos de cooperación y ayuda a mujeres?
Empecé la militancia activa como a los 13 – 14 años en Asturias. Era cantautora y componía desde muy cría y tocaba en centros culturales. También trabajaba de una manera activa con mi familia en todo lo que era movimiento social. Empecé también muy jovencita a militar en partidos de la izquierda y movimientos juveniles en el instituto. En Valencia, cuando nos trasladamos huyendo de la situación en Asturias, empecé en una asociación cultural que se llamaba Ayora que trabajaba en barrios marginales con los elementos de la cultura, la música y el arte. Cuando llegué a Madrid, en el ´79, empecé a colaborar con la asociación Pro Derechos Humanos y con Enrique de Castro en el proyecto de El Pozo del Tío Raimundo y trabajé como voluntaria en la cárcel de Valdemoro.
Tal vez el mayor compromiso que haya adquirido como portavoz de una causa sea la Plataforma de Mujeres Artistas Contra la Violencia de Género. Esta Plataforma nace en 1999 con la intención de ser la voz de las víctimas de los malos tratos, ¿por qué en ese momento era necesario que fueran escuchadas?
Llevaba tiempo en Madrid trabajando y colaborando con organizaciones de mujeres. Una vez, en una de las casas de acogida para mujeres maltratadas, viví una experiencia muy especial. De niña había vivido en una casa de acogida, evidentemente no tenía nada que ver con la actualidad. Pero fue como una regresión, vuelves a verte en un espacio por el que has pasado, pero era también un espacio muy cuidado donde eran una gran familia, donde, de pronto, tuve la sensación de estar muy protegida. Fue muy especial. Y pasando un día entero con las mujeres, hablando y compartiendo experiencias, me di cuenta de lo poco que habían cambiado las cosas desde que yo había vivido la experiencia. Las mujeres reproducían los mismos cuadros, el mismo calvario cuando tienes que presentar una denuncia o ir a comisaría, se describía lo mismo: el trato social frente a la violencia. Entonces me di cuenta de la vergüenza que era que no hubiera cambiado nada. Se avecinaban las elecciones en España, y bueno salí de allí…con muchas emociones dentro. Era un sábado, llamé a algunas de las compañeras artistas y las convoqué en mi casa. A partir de ese día, decidimos trabajar juntas y ser altavoces de muchas organizaciones de mujeres y, sobre todo, de las mujeres que estaban sufriendo la violencia en este país que eran muchas y trasladar a la gente joven que este era un problema de todas y que en cualquier momento cualquiera de nosotras puede ser víctima de la violencia de género.
El primer proyecto de la Plataforma fue conseguir la aprobación de la Ley Integral de Violencia de Género, ¿cómo fueron esos más de 4 años de negociaciones políticas?
Duros, porque teníamos un gobierno en contra. Un gobierno que se había comprometido públicamente con nosotras en un acto de la precampaña, pero que cuando llegó al poder se negó, no sólo no sacó la Ley, sino que además dijo que no se había comprometido. Entonces se evidenció la clara falta de voluntad política a la hora de poner la violencia de género en primera plana, un problema que era un problema de Estado, para nosotras gravísimo. A partir de ahí, tuvimos muchos problemas, fuimos muy molestas políticamente. No fue fácil trabajar en un país donde la voluntad del gobierno era totalmente contraria a la lucha que llevábamos. Nos convertimos en artistas molestas, en artistas que ya no sonábamos en determinados medios, que no éramos gratas en ciertas cadenas de televisión,…
La Plataforma no sólo desarrolla proyectos a nivel nacional. De hecho, trabajáis mucho en Ciudad Juárez. Allí, el índice de violaciones y asesinatos de mujeres es muy alto y son pocas las detenciones de culpables, ¿cómo ha vivido esa situación?
Yo lo definiría con una sola palabra: la impunidad. Los feminicidios son crímenes de Estado cuando el gobierno consiente la violencia hacia las mujeres de una manera masiva; las cifras están ahí, más de 400 asesinadas y 4.000 desaparecidas en una ciudad de 1.500.000 habitantes. Las mujeres tienen la sensación de que pueden ser asesinadas, torturadas y violadas sin ningún coste para quien lo hace. Decían las mujeres mexicanas que hay un lenguaje entre los hombres que dice: “Si quieres hacer desaparecer a tu mujer, vete a Ciudad Juárez y tírala en el desierto”. Además destacaría el trabajo increíble de las madres. Estas madres han sido las que han hecho que el mundo sepa lo que es Ciudad Juárez, se han mantenido firmes y valientes, pese al acoso policial diario y la condena social por parte de muchos empresarios y medios de comunicación.
También mantienen otros frentes internacionales abiertos como el pueblo palestino, el Sahara o Irak. ¿Por qué cree que se levantó cierta polémica con el viaje de la Plataforma a Bagdad?
Cierta no, ¡levantó mucha polémica! Nosotras acabábamos de visitar los campos de refugiados saharauis. Y cuando volvimos, el gobierno de este país, de pronto, se mete en una violación internacional que fue la invasión de Irak. Nosotros como ciudadanos creímos que era papel nuestro, y nuestra coherencia pasaba por ir allí a denunciar la guerra. Recogíamos el sentir de millones de ciudadanos españoles, en ese momento las encuesta hablaban de que el 90% de la ciudadanía no quería la participación de España en ese acto ilegal. Lo que hicimos fue algo tan sencillo como ir a poner cara a las víctimas. Sabíamos que iba a hacer daño político, por eso fuimos. Éramos un grupo de mujeres que gozábamos de la simpatía de la ciudadanía, artistas que no teníamos ninguna sospecha política porque no pertenecíamos a ningún partido. Fuimos como ciudadanos del mundo a condenar lo que estaba ocurriendo y a llevar medios de comunicación, a ser los ojos de esa realidad y contrainformar que, yo creo, es una de las claves de la labor de la gente de la cultura y los medios. Fue un viaje muy duro en todos los sentidos. Evidentemente tuvimos un coste, que sabíamos, aunque nunca pensamos que fuera a ser tan duro, fue un ataque brutal por parte de los medios al servicio del poder. Yo en ese momento trabajaba en RNE y fui expulsada. Se nos rompieron contratos artísticos y teatrales. Fuimos muy castigadas.
La principal crítica que se les hizo fue que habían ido a apoyar el régimen de Sadam.
¡Claro! Era el ataque barato y fácil. Nosotros en ese momento fuimos, como todas las delegaciones, a un país que tenía un gobierno, pero íbamos a denunciar aquello. Pero evidentemente, el ataque fácil era ese y había que atacarnos por donde fuera. Pero bueno, luego la historia y el tiempo demostraron la verdad.
¿Cómo una guerra afecta especialmente a la violencia contra las mujeres?
Sí, nosotras decimos que la violencia contra las mujeres no es una violencia que esté aislada de la violencia global. Es una violencia que tiene una estructura masculina y que se ejerce en el ámbito laboral, en el hogar, o en el ámbito social o político. La estructura de la violencia está conformada de la misma manera. Nosotras siempre hablamos de que la Plataforma denuncia la estructura de la violencia. Formando parte de esa cultura de la violencia, la guerra es una manifestación clara. En los países en conflicto, sobre todo, siempre son las mujeres las doblemente victimizadas, las que sufren mucho más el impacto de la violencia.
También estuvieron en Palestina cuando comenzó la construcción del muro, ¿cómo es la vida diaria allí? Si no viajas allí, si no ves esa realidad, es difícil hacerse una idea de lo que está ocurriendo. Es todo tan vergonzoso que partimos hablando del conflicto palestino-israelí como si fueran dos iguales; y no, estamos hablando de una víctima y un verdugo. Un verdugo que no es solamente el estado de Israel, es la comunidad internacional que para lavar la deuda moral que tiene con el incuestionable holocausto le da un Estado a Israel. Y se le da diciéndole a una población que tiene que ceder parte de su territorio. Ahí, Israel empieza a ocupar mucho más de lo que se había pactado internacionalmente. Yo estuve una semana en Palestina y vimos lo que hacían con los palestinos. Había centenares de personas enfermas, embarazas, niños, a los que hacían bajar de las ambulancias y los tenían durante horas en el suelo bajo el calor o la lluvia. Eso sumado a no permitir que las mujeres embarazadas sean atendidas en hospitales para que no crezca la población árabe, sumado al muro; el cual nuestro embajador israelí ha definido como “una valla de seguridad construida por culpa de los judíos”. Yo lo he visto, sé que es un muro de hormigón de casi 10 metros de altura, que separa a las familias y que casualmente esa “vallita” de seguridad pasa por la zona más rica de acuíferos dejando a la población de Palestina sin sus tierras de cultivo.
Otro lugar donde el papel de la mujer es destacado en la organización de la sociedad son los campamentos de refugiados saharauis, ¿cómo es la vida en esos campamentos de refugiados?
La gran mayoría de los hombres cuando comienza la Marcha Verde van a la lucha. Las mujeres, de pronto solas con los ancianos y los niños, construyeron una sociedad en valores donde lo basaron todo en la escolarización y la cultura. En el 75, cuando la Marcha Verde, el 90% de las mujeres bajo la colonización española eran analfabetas; y de pronto, la sociedad se ha convertido en una sociedad donde el 100% de las mujeres están escolarizadas, incluso han estudiado una carrera muchas de ellas. Todo el peso político y social, lógicamente, cae en las mujeres. Es un ejemplo de una sociedad en valores basada en el trabajo comunitario y en la socialización de todas las estructuras.
Cambiemos de tema y centrémonos en la situación actual. Hoy en día, la juventud está más implicada, quizá en niveles que no hemos alcanzado antes; en temas como la cooperación, la participación en ONG o en movimientos sociales. Pero a la vez se nos acusa de ser una de las generaciones con menor participación política. ¿Cómo ve la situación?
Estamos en una época complicada porque por un lado somos la primera generación, según todos los informes internacionales, que podemos acabar con el hambre en el mundo. Hay todos los recurso, todos lo medios para que no haya pobreza ni miseria. Lo vergonzoso es que de pronto no se esté haciendo. Yo creo que no podemos pensar que un solo actor como son los gobiernos pueden cambiar las cosas. Esto es un trabajo de varios actores, de movimientos sociales, civiles, de mujeres, sindicatos, partidos políticos, gobiernos,…; pero la población siempre tiene el papel protagonista. No podemos seguir responsabilizando de lo que pasa en el mundo a los políticos. Nosotros votamos, somos ciudadanos, consumidores; por lo tanto, estamos interviniendo en el desarrollo del mundo. La movilización y la participación ciudadana es fundamental en este momento.
Abrimos la puerta de La Habitación Desdoblada a la una de la madrugada de este martes a miércoles en Radio Enlace (107.5 FM) con un programa dedicado a la música y a la creación artística sin fronteras. En esta edición daremos a conocer el cartel del festival Meets Absolut Suite Festival que se celebrará esta semana en el Círculo de Bellas Artes y, para engancharnos al viaje, dramatizaremos a dos voces un capítulo de En el camino de Jack Kerouac.
Además, emitiremos un fragmento del Pregón de Monte Alto cantado por el escritor Manuel Rivas con el acompañamiento de Os Diplomáticos de Monte Alto y provocaremos alguna carcajada con una pieza tragicómica de los argentinos Les Luthiers. Como todas las semanas, repasaremos las noticias más relevantes emitidas por nuestros compañeros de Más Voces.
La Habitación Desdoblada se emite a la una de la madrugada de martes a miércoles en Radio Enlace.
Otros rostros, sonidos, colores. Otras voces. Otras calles. Rai Robledo se mueve en la amable oscuridad, en la realidad alojada en el reverso. Es el fotógrafo de las otras estrellas, el espejo subterráneo.
Nuestro propósito era introducirnos en la mente del fotógrafo para mostraros aquello sólo intuido en sus imágenes. Para ello, le citamos en el centro de Malasaña, su barrio, su escenario principal y el de sus personajes. No podíamos elegir otro lugar mejor para bucear en sus interiores. A los pocos minutos de conversación, entendemos la complicidad que se respira en sus retratos. Rai Robledo es un artista con una técnica depurada y una intuición natural que le permite rescatar la esencia de todo aquello que capta su objetivo. Su pasión nació en la infancia, cuando cogía la cámara de sus padres para fotografiar aquello que mueve la imaginación de un niño. Ahora, esa vieja Olympus, testigo de sus primeras obras, le acompaña en sus paseos urbanos para retratar el presente con el color dulce del pasado.
Llevas años retratando la escena alternativa de tu ciudad pero, ¿cómo pegas el salto al mundo profesional? ¿Cómo ha sido el camino?
He ido muy despacito y compaginándolo con otros trabajos. Siempre he estado a medio camino entre la pasión o el hobby, y la forma de sacarle provecho económico. Pero es más lo primero, por eso lo disfruto tanto, porque nunca lo he visto como un trabajo. Para mí es una gozada, lo haría gratis.
Estás integrado en numerosas redes sociales, ¿te ha ayudado esto profesionalmente?
Sí, muchísimo. Creo que es el mejor medio para darse a conocer. Llevo en ellas más de dos años, he subido más de 2000 fotos y gracias a esto, he conocido a mucha gente y me han salido varios trabajos. La página web es lo que más mimo pero es muy estática. La mayoría de las visitas llegan a ella a través de mi blog y de las redes sociales, Flickr, Myspace y Facebook, son mucho más itinerantes.
Trabajas varias especialidades dentro de la fotografía, ¿en cuál te sientes mejor?
Depende de la época. La fotografía de moda me gusta mucho, pero es más fría. Lo último que he hecho ha sido en Cibeles, donde fui el fotógrafo oficial de David Delfín. Tienes que correr de un lado a otro desde la pasarela al backstage, perseguir a los invitados. Es muy estresante, prefiero el trabajo de book. Respecto a la música, me encanta ir a conciertos. Además en los que he trabajado es muy probable que hubiera ido igualmente porque me gustaban los grupos. Pero trabajar en los festivales es una locura, saltas de un escenario a otro y cuando terminas tienes la sensación de no haber visto nada. Es cuando te das cuenta de que estás trabajando.
Realizar una buena fotografía en esas circunstancias entraña una mayor dificultad, ¿no es así?
Sí, si una foto te sale bien en un concierto creo que ya estás preparado para trabajar en cualquier sitio, porque las condiciones son terribles. En primer lugar, un foso que no está acondicionado, lleno de polvo, donde estás pisando arena y vasos. Además tu posición es muy baja y, al estar tan próximo al escenario, tienes un ángulo muy malo, así que siempre juegas con el factor suerte. Ahora acabo de hacer una inversión en un teleobjetivo porque me gusta sacar al artista muy de cerca, para captar el gesto, la mirada, aquello que la gente no está viendo. Retratarles, ahí se ve lo que realmente me gusta.
El retrato es tu objeto de exploración en estos momentos. Se percibe mucha complicidad en tus imágenes, ¿cómo lo consigues?
Creo que el papel más importante del fotógrafo es hacer que la persona se sienta cómoda. He tenido la suerte de que siempre se ha creado una atmósfera muy agradable, un vínculo. No sé decirte cual es el secreto, sólo que me gusta mucho hablar antes de la sesión, conocer y relajar a la persona. Es importante charlar, hacer que se sienta bien y que sepa que van a salir unas buenas fotos.
Te gusta cambiar de escenarios, salir del estudio.
Tener clara la localización que le va a cada persona en concreto es parte del trabajo. Me gusta buscar lugares distintos para cada sesión, bonitos o decadentes, pero con encanto. Por ejemplo, en el caso de Marisa, una modelo genial, echaba de menos fotografías en las que saliera ella misma, sin disfraces. Surgió hacerla en la sala Nasty, de Malasaña. En las imágenes aparece con sus minifaldas de cuero, sus camisetas rotas y el pelo cardado. Es rockera y supermacarra y el escenario, remarcaba su personalidad. Aunque también creo que en el estudio tiene más mérito conseguir transmitir algo. Porque sólo cuentas con la mirada del retratado, su boca y sus rasgos sobre un fondo blanco.
El barrio de Malasaña es un fondo habitual de tus fotografías, al igual que sus habitantes. ¿Sigue existiendo esa escena alternativa?
Sí, sigue habiendo mucho movimiento y con mucha fuerza. Es un barrio que se auto reinventa constantemente. Me gusta mucho fotografiar a sus personajes. Tienen una imagen muy fuerte e impactante. Son graciosos, entrañables. Sus retratos son el reflejo de una época. Alguno me dice que al final he conseguido fotografiar toda la escena malasañera y es verdad. Poco a poco he ido creando un álbum de personajes que, cuando les ves todos juntos piensas “¡vaya peña!”.
Al tiempo que ibas creando ese archivo de la escena underground madrileña, tú también lo alimentabas desde el escenario, ¿qué relación le encuentras a estas dos facetas, la música y la fotografía?
Siempre las he compaginado pero ahora es cuando las dos están tomando más fuerza. Cada vez hago más trabajos fotográficos y, en el nuevo grupo donde toco la batería, Cuerpos, estamos muy ilusionados. Aunque son distintas disciplinas, están muy unidas porque no deja de ser algo artístico y, en mi caso, se mezclan cuando fotografío grupos que me gustan o que sigo. Una de las sesiones que recuerdo con más cariño es la de la promoción del disco “Snake Park” de Humbert Humbert. Lo pasé genial y terminé haciéndome amigo de sus miembros, Miguel B. Núñez y Paco Alcázar. Casualmente, ahora toco con Miguel en el nuevo grupo. Nunca dejan de sorprenderme las vueltas que da la vida.
¿Cuál es tu equipo habitual? ¿Qué cámara te acompaña en las capturas urbanas?
Trabajo con una Canon 350D, pero en un par de meses daré el salto a la 5D. En objetivos uso de todo, lentes fijas para retrato -un 85mm que es muy luminoso-, un todoterreno que siempre va montado a la cámara -el 28-74 mm de Tamron- y un angular. Para las capturas urbanas estoy volviendo a las analógicas y lo estoy disfrutando mucho. Antes llevaba una compacta Canon G7 pero desde que recuperé la Olympus, la cámara familiar que tiene más de 30 años, me está encantando lo que está saliendo. Me gusta llevarla cuando salgo por Madrid, sin un rumbo determinado, porque es muy pequeña y salen unas fotos geniales. Los resultados me están dejando alucinado. Saco paisajes de Madrid y lugares míticos de Malasaña. Me hace ilusión porque, tal y como está la cosa, creo que dentro de unos años, habrá que reinventar esa escena porque la actual habrá muerto.
“La mirada es la clave de quien fotografía”. Son tus palabras, ¿cómo es tu mirada?
Creo que mi estilo podría definirse como muy personal, íntimo. Me gusta pensar que consigo sacar el alma de la gente o de lo que fotografío, que puedo contar una historia o transmitir una sensación. Conseguir que se te erice la piel.
Y lo consigue, mientras su cabeza sigue abarcando nuevos proyectos. Música, imágenes, dibujos, combinaciones sin explorar. Nuevos espejos subterráneos.
A final de mes sale a la venta el 33º trabajo de Bob Dylan. Un nuevo disco de rock cargado de blues y algo de country.
Bob Dylan se siente inspirado. El próximo 28 de abril publica su nuevo álbum, Together through life. Dicen los que ya han podido escuchar alguna de las 10 canciones de este nuevo trabajo que tiene un aliento rock-blues que parece pensado para las tabernas de la frontera con México. En este nuevo disco, acompañan a Dylan el acordeonista David Hidalgo, de Los Lobos, y Mike Campbell, guitarrista de Tom Petty.
Together through life contiene 45 minutos de rock con mucho de blues y algo de country. Su escucha nos evoca a un Dylan que se divirtió enormemente tocando y elaborando las letras, donde encontramos arquetipos tales como la esposa peligrosa (My wife's home town) o la mujer tentadora (Jolene, igual que la canción de Dolly Parton).
Dados los tiempos que corren, no faltará una edición de lujo que suma un CD con el programa Amigos y vecinos de su Theme time radio hour y un DVD con una "entrevista perdida". Además Dylan, usa la moderna mercadotecnia y explota las posibilidades de Internet: regalando la descarga de un tema durante 24 horas, repartiendo los derechos de streaming o dosificando las entregas de una entrevista con Bill Flanagan.
Una vez más, el trabajo de Bob Dylan es examinadas con lupa. Ya se han levantado las polémicas. Se ha detectado que la fotografía de portada -de Bruce Davidson- ya había sido utilizada en Big bad love, colección de relatos del escritor sureño Larry Brown. De momento, las acusaciones de plagio se dirigen hacía la música. Beyond here lies, la tarjeta de presentación del álbum, ha sido denunciada como una reescritura de Black magic woman, tema de Fleetwood Mac.
De igual modo, las declaraciones de Bob Dylan siempre tienen repercusión. Se reproducen por todo el planeta sus agudas palabras sobre Barack Obama. Por el contrario, se ha ignorado su defensa de Sam Houston, el político esclavista que independizó a Tejas de México; olvidando la evidencia histórica e invocando la película Gigante, Dylan insiste en que Tejas era territorio español cuando Houston derrotó a Santa Anna, en 1836.
La banda de pop rock alternativo tocará el 30 de abril en el Circo Price
El ejército de seguidores de Vetusta Morla puede respirar aliviado. Después de que se agotaran las entradas para el concierto del próximo 1 de mayo en el Circo Price, los pop-rockeros de Tres Cantos acaban de anunciar una nueva fecha para disfrutar de sus canciones en la capital. Será el 30 de abril en la misma sala, en el Circo Price a las 21.00, y por el mismo precio, 20 euros.
Un día en el mundo es el álbum que ha lanzado a este grupo que lleva nueve años moviéndose en el ambiente subterráneo madrileño. El éxito les ha llegado, paradójicamente, gracias a los comerciales Premios de la Música, donde recibieron los tres galardones a los que optaba: Autor Revelación (con su tema Copenhague), Artista Revelación (por Un día en el mundo compartido con Pitingo y su 'Soulería') y Mejor Álbum de Pop Alternativo (Un día en el mundo). Un buen trampolín para dar a conocer estos nuevos sonidos poperos acompañados de unas letras en las que todos nos sentimos reconocidos. A los seguidores, y a los que aún estáis pendientes de seducir, no dejéis escapar esta nueva oportunidad para verles en directo. Un acierto seguro.